Los derbis casi siempre dejan mucho de qué hablar. Sobre todo los andaluces. Y el de este domingo 30 de noviembre no iba a defraudar. Dos golazos del Betis (Fornals y Altimira), una expulsión por roja directa y ¡el partido suspendido de manera temporal! Todo por culpa, como casi siempre, de cuatro cafres que son de todo menos aficionados.
Ya durante la primera mitad del encuentro se había avisado por la megafonía del Sánchez Pizjuán que debían cesar algunos cánticos pasados de tono y el lanzamiento de botellas a la portería del guardameta bético. Pero no lo hicieron y, a dos minutos para el final, el colegiado del encuentro, José Luis Munuera, decidió aplicar el reglamento para estos casos.
Suspensión del partido de manera temporal, durante unos 15-20 minutos. Jugadores y cuerpo técnico al vestuario y, de persistir la situación al volver al césped, quedaría suspendido de manera decisiva.