El Ciutat de València fue escenario de un partido donde Take Kubo volvió a ser el centro de todas las miradas. La Real Sociedad no encontraba ritmo durante la primera mitad, con un juego encasillado y escasas ocasiones claras, hasta que el japonés apareció en el momento justo para cambiar la dinámica. En el único minuto añadido antes del descanso, Oyarzabal robó el balón a Unai Vencedor y lanzó una acción rápida que acabó con un centro tenso de Gonçalo Guedes al segundo palo, donde Kubo apareció para rematar de cabeza y abrir el marcador. El tanto fue un alivio para su equipo, que hasta entonces había mostrado un ritmo lento y pocas ideas ofensivas.
Lo que hizo única esa acción fue su carga simbólica. Tras rematar y marcar, Kubo levantó las manos en señal de perdón hacia la afición de la Real Sociedad y, al mismo tiempo, dedicó un gesto a Ion Gómez, el nutricionista del equipo que atraviesa un problema de salud. Todo en una sola secuencia, un momento cargado de humanidad que resumió la intensidad de su actuación. Era su manera de pedir perdón por un inicio de temporada condicionado por lesiones y de mostrar cercanía con su entorno. Las imágenes de ese instante recorrieron rápidamente las redes y transmitieron mucho más que un simple gol.
La camiseta especial para Ion Gómez
Alex Caparros / GettyEn la segunda mitad, Kubo se mantuvo activo y participativo. Moviéndose entre líneas, desmarcándose constantemente y buscando asociarse con sus compañeros, consiguió dar fluidez a un equipo que seguía atascado en varias fases del juego. Cada balón que tocaba parecía abrir nuevas opciones, y su movilidad permitió que la Real encontrara espacios donde antes no existían. Además, su intensidad defensiva, algo que no siempre acostumbra a mosrtrar, y la presión sobre la salida del Levante mostraron que estaba implicado en todos los aspectos del juego, no solo en el ataque.
Su rendimiento fue recompensado con la distinción de hombre del partido a todos los niveles. Más allá del gol, Kubo destacó por la creatividad, la precisión en los pases y la lectura del juego. Cada acción del japonés reflejaba la ya casi antigua pero conocida combinación de talento y capacidad para el liderazgo desde todas las facetas. Con la sensación de que Take Kubo está de vuelta para servir a la Real Sociedad. Lo necesita él y su equipo le necesita como el comer.
Take Kubo se lamenta ante el Levante
Ana Escobar / EFEEl partido acabó en empate, pero lo vivido en el Ciutat de València dejó a Kubo como el símbolo de una tarde llena de sensaciones. Entre el gol, el perdón y el gesto hacia Ion Gómez, el japonés volvió a mostrar que, además de todo lo que puede aportar, su influencia trasciende lo deportivo.