Si alguien, alguna vez, recopila las crónicas de este partido memorable de vuelta de los cuartos de final de la Champions League que dio el pase a semifinales al Atletic comprobará que el Barça, que venció (1-27 fue un equipo orgulloso y heroico, que vendió cara su eliminación. Hay unanimidad en eso. Luchó hasta el final ante un Atlético que supo hacer valer la ventaja de la ida, su mejor virtud.
El Barça hizo lo que se esperaba. Se avanzó dos cero, no se aminaló cuando el rival recortó diferencias. Llegó a verse en la prórroga de nuevo con el 1-3 que el VAR anuló. Lo tuvo en la mano de nuevo, Del primero al último, el esfuerzo fue mayúsculo, Los azulgrana ganaron pero de nada sirvió.
Lamine era el gran protagonista, el referente, el generador... Lo sabía él, que se apuntó a dar el mensaje en la previa, lo blandía el vestuario y lo temía el Atleti. Tardó un minuto en avisar con un disparo que Musso repelió como pudo y cuatro, solo cuatro, en marcar con una mezcla de sabiduría, al percatarse de la debilidad de Lenglet, de velocidad y de técnica supina para colocar el primer gol.
Muy mejorado, el Barça se metía en la eliminatoria a las primeras de cambio. Medio trabajo hecho. Faltaba un segundo para igualarla. Era el tanto que se necesitaba para motivarse y para creer. Y para ello, los de Flick debían generar, agitar el partido, que impidiera pensar al Atleti. Un guion con muchos renglones. Y llegó el segundo. Otra vez Lamine, con una asistencia milimétrica y escorada para que Ferran enchufase la alegría de un zurdazo. En 24 minutos, el Barça había logrado lo imposible: igualar al Atlético en la Champions. Un 0-2 tan imaginado y querido como sorprendente por la rapidez de su ejecución.
Inconformista por naturaleza y viendo groggy al rival, el Barça se fue a por más botín.. Fermín lo tenía claro pero su remate de cabeza le costó una puntada de Musso que le hizo sangrar con profusión. Estuvo noqueado varios minutos y el paréntesis dejó frío a los azulgrana. En la siguiente acción, los rojiblancos recortaron el marcador como siempre, como ya hicieron en la Copa. Balón en largo por el costado de Griezmann y remate de Lookman por la izquierda. Almeyda, amigo de Simeone, también probó la táctica con el Sevilla. El tanto, en el único error defensiva, estropeaba un gran partido del Barça pero no dejaba un rasguño a su estado de ánimo, firme como una roca.
Emoción a raudales. Los azulgrana no dejaron de intentarlo. Con gestos alentando a la afición azulgrana habían celebrado los dos tantos. El partido eran pequeños detalles. Como un penalti reclamado por Olmo, un córner claro no concedido y una falta alta de Ferran. La primera parte quedó finiquitada con una victoria parcial pero no suficiente del Barça por 1-2.
En fútbol no hay nada decidido. El Barça estaba a un gol de la historia. Tenía dinamita y veneno para combatir el oficio del Atlético. Con las líneas avanzadas, los de Flick trataron en la segunda parte de remendar la operación remontada. Asumiendo riesgos, Julián Alvarés demostró corriendo como una gacela que iba a costar. El Barça había perdido efervescencia.
Lamine no se rendía, ni mucho menos. Con más entrega y esfuerzo, pulsaba el botón de disparar. Fue quien incentivo a sus compañeros cuando el VAR anuló otro gol de Ferran Torres por fuera de juego. Estaban cerca pero les falta un paso. Con media larga por delante, lo volvieron a intentar. No era hora de claudicar y el de Rocafonda, en estado de gracia, capitaneaba la emoción con maestría.
Viendo fatigado a los azulgrana, Simeone agitaba con sus gestos la masa social rojiblanca. Flick optaba por hacer camnios. Ferran y Fermín salían para que Lewandowski y Rashford entrasen. La historia había contado que el inglés había protagonizado aquella gran remontada del United ante el PSG en 2019.
Y de repetente apareció Joan Garcia con un paradón espectaculara un tiro magnífico, brutal, casi a bocajarro de Le Normand. Con semejante acción, el portero insuflaba ánimo. El Barça había perdido revoluciones y las pulsaciones del Atleti estaban a tope. Otra vez el VAR intervino otra vez para castigar con roja a Eric Garcia por hacer falta a Sorloth. Para el colegiado, Koundé estaba muy lejos. El mismo árbitro que se ahorró muchas amarillas.
Los ocho minutos de añadido eran otro partido.
Habiendo perdido el control del partido y con uno menos, con orgullo y presionando como el primer minuto, el Barça no se rindió nunca, conscientes de la gran dificultad.
FICHA TECNICA
Atlético
Musso, Nahuel Molina, Le Normand, Lenglet, Ruggeri, Giuliano, Llorente, Koke, Lookman, Griezmann y Julián Álvarez.
FC Barcelona
Joan García, Koundé, Eric García, Gerard Martín, Cancelo, Gavi, Pedri, Lamine Yamal, Olmo, Fermín (Rasshford, 67') y Ferran Torres (Lewandowski, 67').
Goles: 0-1: Lamine (4'), 0-2: Ferran (24'); 1-2: Lookman (31')