Pudo ser una tragedia griega pero acabó con final feliz: el Rayo Vallecano es semifinalista de la Conference League tras apear de la competición al AEK Atenas (3-1) en una eliminatoria que parecía resuelta con el 3-0 de la ida pero que se torció y por momentos peligró cuando los griegos empataron el global después del descanso. Sin embargo, un gol de Isi Palazón en el 61' dio algo más de tranquilidad y los de Iñigo aguantaron el tirón para meterse en la penúltima ronda donde se verán las caras con el Estrasburgo.
La noche empezó torcida en Atenas. Parecía que le habían echado un mal de ojo al Rayo Vallecano y que todo lo que podía salir mal, acababa saliendo mal. Primero un gol en los compases iniciales, que es lo peor que le puede pasar a un equipo que defiende una ventaja en una eliminatoria. Zini, tras un buen pase de Pilo, batía a Augusto Batalla en el 13' y ponía patas arriba el estadio local.
Después, llegó la lesión de Álvaro García, el mejor jugador del equipo vallecano que trastocó los planes de Iñigo en mitad de una vorágine ofensiva de los griegos. De hecho, diez minutos después, ponían el 2-0 de penalti tras una falta clara de Ratiu. En ese momento, la piernas de los rayistas eran flanes y agradecieron la llegada del descanso.
Aunque no de la reanudación pues apenas cinco minutos después, el AEK culminaba la machada haciendo el 3-0, otra vez de Zini, tras un remate de cabeza tan poco estético como efectivo. Aquello fue un jarro de agua fría para el Rayo que necesitaba como el comer una respuesta en forma de gol. Y este llegó por parte de Isi que, tras una buena arrancada y asistencia de Pedro Díaz, la puso en la escuadra para delirio de los aficionados desplazados hasta la capital griega.
A partir de ahí, el partido entró una fase más calmada en la que el equipo de Iñigo supo gestionar mucho mejor los tempos e incluso pudo hacer más goles. No los hizo y les tocó sufrir hasta el final pero cuando sonó el pitido del árbitro más allá del 90', la euforia por haber conseguido el pase esfumaron todos los nervios. Vallecas sigue soñando.