El Getafe, con el objetivo de la permanencia conseguido, se tomó el partido con seriedad por aquello de poder jugar en Europa en caso de victoria, y se enfrentó a un Real Mallorca que viajó con la obligación de sacar los tres puntos para seguir remando en pos de la permanencia, sobre todo tras conocer las victorias del Sevilla y el RCD Espanyol, acaecidas durante la misma tarde. La llegada del argentino Martín Demichelis al banquillo balear parecía haber dotado al equipo de una mayor versatilidad y espíritu atacante, pero la plantilla insular parece carecer de fondo para competir al más alto nivel. El Getafe jugó más y mejor, ganó y sueña con cotas más altas.
El partido comenzó con una ocasión para los visitantes, pero el buen pase de Virgili no fue aprovechado por Luvumbo, que remató flojo y a las manos de David Soria.
En el minuto 13, llegó el 1-0. Cabalgada por la banda de Romeo Nyom y su centro -medido- lo remató el uruguayo Satriano, sin oposición y en la misma boca de gol.
El Mallorca acusó el golpe, se descentró y apareció la ansiedad. Sin embargo, en una acción a balón parado -córner botado por Jan Virgili- a punto estuvo de empatar Vedat Muriqi, que remató de cabeza un balón que se estrelló en el larguero -minuto 29-. Pudo ser el empate.
No obstante, el Getafe, más aplomado, marcó el 2-0 antes del descanso. Un grosero error de coordinación entre el meta Leo Román y el central Martín Valjent, provocó que otra vez Satriano batiera el marco isleño (minuto 41).
Tras el descanso, desespero bermellón, cambio de dibujo táctico a cargo de Martín Demichelis, mientras José Bordalás se limitó a mantener el orden en defensa y el medio campo.
Jugó a placer el equipo azulón ante un Mallorca que sin duda, disputó el peor partido desde que llegó su nuevo técnico. El equipo local amplió su renta con un nuevo gol -esta vez de Zaid Romero- (3-0) y el Mallorca, completamente ‘groggy’, acortó diferencias por mediación de Omar Mascarell (3-1). Un gol totalmente inútil que deja a los baleares al borde del descenso.