Míchel terminó el empate frente a la Real Sociedad con una mezcla de orgullo, agotamiento y alivio. El técnico del Girona puso en valor la respuesta competitiva del equipo en una noche de máxima tensión y destacó que, pese a no lograr la victoria, el conjunto gerundense continúa dependiendo de sí mismo para asegurar la permanencia.
“La sensación es buena porque dependemos de nosotros mismos”, explicó el entrenador vallecano. “No he tenido miedo en ningún momento porque habíamos hablado con el equipo de cualquier situación que podía producirse en el campo”, añadió. Míchel reconoció que el encuentro fue emocionalmente complejo. “Es un partido difícil de entender”, admitió.
Aun así, quiso quedarse con el margen que sigue teniendo el equipo. “Es un buen punto porque ahora podemos hacer dos partidazos frente al Atlético y el Elche”, señaló. “Con cuatro puntos lo tendremos hecho seguro, aunque intentaremos darlo todo en el Metropolitano”, afirmó.
El técnico destacó especialmente el rendimiento colectivo del equipo. “Hemos hecho un gran partido en todos los sentidos”, aseguró. “Hemos recuperado en campo rival, presionado bien y competido”, añadió. Sin embargo, lamentó la falta de contundencia en las áreas. “El fútbol va de áreas y en el gol en contra no hemos estado bien”, comentó. “Además nos ha costado hacer gol”, reconoció.
A pesar de ello, dejó claro que no tiene reproches hacia sus futbolistas. “No puedo pedir más a los jugadores porque han tenido alma y creo que lo hemos notado todos”, subrayó. “Estoy orgulloso de ellos y continuaremos luchando para conseguir el objetivo más importante del Girona, que es continuar en Primera”, remarcó.
Uno de los grandes protagonistas volvió a ser Cristhian Stuani. El uruguayo, infiltrado otra vez por sus problemas en la rodilla, rescató un punto vital para los catalanes. Y Míchel no dudó en colocarle en lo más alto de la historia del club. “Stuani, con todo el respeto a todos los que han vestido esta camiseta, es el mejor jugador de la historia del Girona”, sentenció. “Ojalá pudiera disfrutarlo diez años más”, añadió con una sonrisa amarga. Eso sí, también mostró preocupación por su estado físico. “El golpe en la rodilla le impide jugar de noventa en noventa, así que veremos cómo está el domingo”, explicó.
Míchel también quiso mandar un mensaje hacia la afición. “Jugamos para nuestra gente y para que se sientan orgullosos de nosotros”, comentó. “No siempre sale bien, pero el equipo lo ha intentado de todas las maneras”, insistió. El técnico restó dramatismo a haber arrancado la jornada en descenso. “Estar en descenso no significaba nada porque dependíamos de nosotros mismos y estábamos convencidos de hacer un gran partido”, afirmó.
El entrenador insistió varias veces en la importancia de mantener la calma y no perder la perspectiva. “El empate no es lo mejor, pero nos permite seguir dependiendo de nosotros mismos”, explicó. “Hemos tenido la sensación de estar muy vivos en la competición y eso no podemos dejarlo de lado”, añadió. “Los resultados no pueden condicionar nuestro estado de ánimo”, remarcó. Ahora el foco ya está en las dos últimas jornadas. “El domingo tendremos una final y el sábado siguiente otra”, recordó. “Esta versión nos acercará al objetivo”, afirmó. Y dejó una frase que resume perfectamente el estado emocional del club. “Solo quiero llegar al partido frente al Elche rezando por depender de nosotros mismos”, confesó.
También tuvo palabras de elogio para Joel Roca. “Ha hecho un partidazo”, aseguró. “Ya estuvo muy bien en Vallecas y hoy también”, añadió. El técnico reveló que el canterano arrastraba molestias importantes. “Sufrió un golpe muy fuerte en el gemelo y se ha recuperado para hoy”, explicó. “Tiene determinación y espero que le dure la energía porque le vamos a necesitar frente al Atlético”, afirmó.
Por último, Míchel dejó una confesión muy personal sobre cómo vive este tramo final de temporada. “Ayer no dormí”, reconoció. “No quise ver fútbol y me desperté varias veces durante la noche”, explicó. “Así está el club y así estamos todos”, concluyó. “Me podrán decir malo, pero no que no trabajo”, sentenció.