El Espanyol seguirá en Primera División la próxima campaña. Certificó matemáticamente la permanencia este domingo tras vencer a Osasuna con goles de Carlos Romero y Kike García en una victoria de oficio, muy trabajada y compitiendo y defendiéndose con todo hasta el último segundo. El segundo triunfo seguido de un Espanyol que no había ganado en lo que llevábamos de año, pero los dos triunfos seguidos llegaron cuando más falta hacía, en el momento adecuado para atar la deseadísima salvación de un Espanyol que por fin, hizo los deberes. Y es que en cinco días, los dos triunfos seguidos de los catalanes han servido para darles la vida y poner el lazo a la salvación, el gran objetivo en el bolsillo tras una segunda vuelta de muchísimas penurias. Hoy el Espanyol y su hinchada volvió a ser feliz, volvió a sonreís después de unos meses terribles, una segunda vuelta dramática.
Al acabar el partido comunión total de los jugadores con los aficionados desplazados al Sadar y un Manolo González que acabó manteado por sus jugadores en el césped. Felicidad total de un Espanyol después de un año de mucho sufrimiento.
Manolo González introdujo tres novedades en su once respecto al que mostró ante el Athletic, saliendo Dolan, Pere Milla y Kike García como titulares.
El duelo arrancó eléctrico y con mucho respeto por parte de ambos equipos. Pero pronto el Espanyol recibió la primera mala noticia. Pol Lozano vio una tempranera amarilla y al estar apercibido, será sancionado y no jugará el último partido de la Liga. Poco a poco Osasuna se hizo con la manija, encerrando a un Espanyol que se defendía con orden. Y en el 12’ llegó la primera clara de los rojillos pero el disparo de Budimir se fue un poco alto. Primer susto que dio paso a un monólogo local, con un Víctor Muñoz, una de las sorpresas en el once de Osasuna, que daba mucha guerra por su banda y se asociaba bien con Budimir.
El Espanyol seguía bien pertrechado atrás pero dio el primer aviso en el 21’ tras una buena cabalgada de Dolan que no culminó con éxito Pere Milla. Y lo que son las cosas, cuando más achuchaban los de Lisci, cayó el gol perico.
En el 27’ Edu Expósito ejecutó una buena falta que repelió la zaga y el rebote, de primeras, lo cazó Carlos Romero, inventándose un zurdazo excelso para batir a Sergio Herrera. Un golazo del de Torrent, que volvió a forzar para jugar, y volvió a ser providencial en el penúltimo partido que jugará como perico. Compromiso total del es del Villarreal. Con el 0-1, Osasuna metió la sexta y atacó con todo. Y suerte de Dmitrovic que se sacó un paradón ante Rubén García para evitar el empate.
Como Carlos Romero, decisivo en el 31’ sacando sobre la línea de gol un chut envenenado de Torró. En la recta final antes del descanso el acoso rojillo se rebajó, desgastados ante un Espanyol que se estaba defendiendo con mucha cabeza y que se iba al descanso sabiendo que la permanencia, en aquel momento, era matemática.
No empezó bien la segunda parte para el Espanyol. En el 49’ Víctor Muñoz se sacó un letal derechazo, pillando tapado a Dmitrovic, que pese a estirarse no pudo evitar que el balón se colase en la meta perica. Estalló El Sadar y el duelo, igualado de nuevo.
Pero poco le duró la alegría a la parroquia rojilla porque cuatro minutos después del empate, Dolan se coló hasta la cocina para poner un buen centro y Kike García, más ‘obrero del gol’ que nunca, se deshizo de su marca y fusiló, volviendo a avanzar a los catalanes. Una gran diana que no celebró el ‘9’ del Espanyol por su pasado en el club navarro. Locura en el arranque de la segunda parte.
Osasuna volvió a meter la sexta y a acular al Espanyol, volcado con todo, por lo que Manolo decidió apuntalar el equipo, dando entrada a Calero, como medio defensivo, por Edu Expósito y a Roberto por un Kike García que se marchó algo tocado. Los de Lisci mordían, achuchaban y tuvieron el empate en el 66’ pero volvió a surgir la mejor versión de Dmitrovic para sacar una mano milagrosa y desbaratar el testarazo de Budimir, que llevaba mucho veneno. Se mantenía la victoria blanquiazul gracias al serio partido de los de Manolo, conteniendo bien los ataques de un Osasuna rabioso.
Los dos técnicos movieron fichas, insuflando oxígeno a sus equipos en una intensa recta final. Osasuna se volcó con todo, percutiendo por los extremos, sobre todo con Víctor Muñoz. Pero el Espanyol no aflojó atrás con un granítico Dmitrovic e incluso Calero, con una intervención providencial, evitó el tanto de Raúl García, ‘limpiando’ la pifia anterior de Riedel, jabato todo el partido. El Espanyol sacaba agua, una muralla ante el acoso y derribo constante de un once rojillo que buscaba el gol con todo, el empate.
Dmitrovic volvió a ser determinante en el descuento con una parada providencial y Osuna, pese a morder con todo hasta el final, no logró el empate y no tiene atada todavía atada matemáticamente la salvación. Lo que sí hizo el Espanyol con una gran victoria, una victoria sufrida y muy trabajada. Pero el equipo perico, pese a los nervios y la nefasta segunda vuelta, estará en la elite del fútbol español el próximo curso. Seguirá en Primera.