Leo Messi (38) jugó hace unas horas un partido brillante, al nivel que nos tiene acostumbrados. El Inter Miami ganaba a Portland y lograba así la primerra victoria en el nuevo estadio, que parecía gafado. Sin embargo, la alegría no fue completa para la plantilla del equipo de Florida, que tuvo que escuchar cánticos en su contra,
Eso no gustó a un Leo Messi al que se le vio recriminándo a su hinchada ese insospechadop gesto. Por lo visto, los aficionados esperaban más de los futbolistas después de la derrota ante Orlando City: "algún saludo, una señal de cercanía o un reconocimiento hacia ellos, según cita 'Olé'.
El caso es que en cuanto empezó a escuchar esos cánticos, a Leo se le cambió el semblante y se dirigió a la grada con evidentes signos de desagrado. Les hizo el típico gesto italiano y argentino del 'montoncito' en varias ocasiones, visiblemente molesto, hasta que la situación se apaciguó. Al final del partido, Leo, Suárez y De Paul se fue directamente al vestuario mientras algunos de sus compañeros se acrecaron a saludar a la afición.