El Getafe cumplió este sábado en Coliseum y venció a Osasuna, que se salvó de milagro del descenso a la Hypermotion, para certificar su presencia en la próxima edición de la Conference League. Un solitario gol de Luis Milla fue suficiente para que el conjunto azulón vuelva a Europa seis temporadas después.
Osasuna no salió a especular con los resultados de Montilivi, Son Moix y La Cartuja y tomó las riendas del partido desde los primeros minutos. El conjunto navarro estuvo cerca de adelantarse con hasta tres remates de cabeza de Lucas Torró en el segundo palo y con un mano a mano de Raúl García que acabó saliendo muy centrado y sin complicaciones para un David Soria que aguantó bien el centro de la portería. El Getafe, en su lucha por Europa, no se mostró muy ofensivo en la primera mitad. Tan solo un tiro lejano desde fuera del área de Abqar al filo del descanso amenazó la portería de Sergio Herrera. La sensación de los primeros 45 minutos fue que ni José Bordalás ni Alessio Lisci querían que sus equipos dieran un paso en falso que dinamitara el partido.
Ya en la segunda parte, en el minuto 59', Luis Milla se encontró un balón rechazado fuera del área. Sin pensárselo dos veces, disparó desde lejos con la fortuna de que su tiro tocó en Catena, quien acabó desviando la trayectoria del balón para que el esférico se colara en la portería de un Herrera ya vencido al lado contrario.
No ganaba para más desgracias Osasuna cuando, tras la entrada de Rubén García en el 68', se tuvo que marchar sustituido un minuto después por lesión. Además, los resultados que se estaban dando en otros campos no ayudaban a calmar los nervios del conjunto de un Alessio Lisci que le pedía a los suyos, en reiteradas ocasiones, que bajaran el balón y empezaran a combinar para crear algo de peligro.
No pudo darle la vuelta al partido un Osasuna falto de fe y carácter que, por un gol del Girona que no se dio en Montilivi, se salvó de caer a la Segunda División. El Getafe logró aguantar el 1-0 sin sustos excesivos para darle la alegría europea a los aficionados presentes en el Coliseum, que no pudieron evitar invadir el campo tras el pitido final.