Publicado: 15 horas atrás

El Girona desciende a Segunda en la final frente al Elche

El Girona es equipo de Segunda División. Los catalanes no superaron al Elche la final que les citó en casa y vuelven a la categoría de Plata cuatro años después.

Nunca se vio algo parecido en Montilivi. Ni en el recibimiento, ni el calentamiento ni el salto al césped se asemejó en las grandes citas del feudo gerundense: ni la final frente al Levante en el último descenso, ni las grandes citas de Champions, ni incluso en otras finales para ascender a Primera. Lo que se vivió sobre el cielo catalán puso los pelos de punta hasta el propio Stuani y así se vio en las fotografías que tomaron al uruguayo.

Y es que poco pudo hacer el control de seguridad ante la avalancha de aficionados que se comió por completo a los jugadores cuando bajaron del autobús. Por contra, algunos impresentables tiraron objetos al autobús del cuadro ilicitano en su llegada.

Al Girona solo le valía la victoria y eso le dio posesión y dominio sobre el terreno de juego. Por supuesto, un Elche que, a pesar de guardarse en defensa con sus habituales tres centrales, no quiso renunciar a sus formas. A Sarabia, por sanción, no le quedo otra que verlo desde la zona de tribuna alta, viendo como su muro adelantaría las líneas para no verse acorralado.

Y eso le permitió tomar aire y tener grandes momentos de posesión al cuadro visitante, que empezó a manejar bien la presión y los decibelios. Míchel mostraba puro nerviosismo, intentando corregir a los suyos y pienso calma para encontrar soluciones, tanto ofensivas como defensivas.

Pero no supo controlarlo, ni con la pausa de hidratación de por medio. El Elche, que hizo una primera parte perfecta, culminó uno de los errores de los locales y Álvaro Rodríguez anotó un absoluto golazo de final cruzando el balón a la escuadra del segundo palo (39’) El canterano gironí –con cinco años en la base de su ciudad– hizo saltar a los casi 400 desplazados y cualquier presente en el banquillo de los suyos.

El ecuador fue prácticamente un cita gélida junto a lo más amargo del fútbol. Al Girona la faltaban un mínimo de dos goles para obrar el milagro. Y algo tocaría en el orgullo de los jugadores, porque el destino y la garra de Arnau permitieron a los blanc-i-vermells volver a soñar como nunca. Ounahi disparó una falta que rechazó Dituro, pero el ‘4’ estuvo atento para anticiparse en el segundo remate (48’). Montilivi paso de cero a cien en cuestión de segundos.

Y sin demoras, Míchel optó por tres cambios de golpe, encabezados por Stuani. Los nervios, por supuesto ascendiendo y un Elche que volvió a perder protagonismo, aunque sin perder el pulso. De hecho, Germán Valera perdonó con un gran disparo que se marchó fregando el palo. Por la mínima.

Respondió el Girona con Stuani levantando a la grada, aunque el que puso a todos en pie fue Lemar con el zaptazo que se marchó von una violencia terrible al larguero de la portería defendida por Dituro. Las manos en la cabeza de Míchel hablaban por sí solas. Restaban diez para llegar a los noventa reglamentarios.

Fueron siete los que mostró el cuarto árbitro. Los servicios médicos se prepararon ante cualquier imprevisto. Stuani metió la cabeza donde pudo pero nada parecía salir. El público no sabía donde meterse.

Y no le salió. El Girona, que no fue capaz de ganar en los últimos ocho partidos de LaLiga. El silenció de Montilivi contrastó con la fiesta ilicitana en el córner contrario. Los lloros, tanto dentro como fuera del césped, inundaron una nueva noche negra en Montilivi. Otra frente al Elche.

Etiquetas: LaLiga Girona
Ï