Mendizorroza acogía un partido entre Alavés y Rayo Vallecano sin demasiadas tensiones, pero antes se rindió un homenaje a los jugadores del equipo vitoriano que disputaron, hace 25 años, la histórica final europea frente al Liverpool.
El equipo de Quique Sánchez Flores tenía la permanencia asegurada y los de Iñigo Pérez, aunque aún contaban con opciones de asegurar plaza europea, tenían la mente puesta en la final de Conference League del próximo miércoles ante el Crystal Palace.
Sin urgencias por parte de ninguno de los dos equipos, el encuentro arrancó con calma y pocas revoluciones, aunque con un Alavés más protagonista. Los diez cambios del Rayo provocaron que el equipo no terminara de carburar como nos tiene acostumbrados. Los de Quique Flores se sentían muy cómodos en el terreno de juego y encontraron premio gracias a Toni Martínez. Un pase filtrado perfecto de Pablo Ibañez para que Hidalgo pusiera el centro raso y que Martínez hiciera su 14º gol en la temporada.
El Rayo fue creciendo por momentos, aunque sin encontrar su mejor versión, mientras que el Alavés rozó el segundo tanto en varias ocasiones por medio de Toni Martínez y Tenaglia. Desde la banda, Iñigo Pérez reclamaba más intensidad a sus futbolistas, que lo intentaron con un disparo lejano de Gumbau que se marchó por encima del larguero.
También vimos la cara amarga de la moneda. Entre lágrimas abandonó el césped Carlos Martin, lesionado, para que entrara Camello; y en el Alavés entró Protesoni por Parada.
La intensidad del Rayo Vallecano tras el paso por vestuarios fue mayor, salieron más agresivos pero Alavés quería celebrar con su afición y no perder esa ventaja. Iñigo fue dando entrada a jugadores más habituales como De Frutos, Pathé Ciss y Alemao, pero el conjunto local tuvo una doble ocasión para poder sentenciar el partido que salvó de manera impresionante Cárdenas.
El partido entró entonces en una fase de ida y vuelta, con ambos equipos llegando con peligro de área a área y dejando espacios en cada transición. Fue entonces cuando terminaron siendo decisivos los cambios de Iñigo Pérez. Pathé Ciss, desde campo propio, le puso un balón perfecto a Camello, que tras un control perfecto batió a Sivera para poner el 1-1 en el marcador.
El empate no cambió el guion de un partido que siguió completamente abierto hasta el final, con ambos equipos buscando el gol de la victoria y llegó. Nteka hizo el segundo para el Rayo tras un balón puesto por Camello para soñar con cerrar ya la participación europea, pero los resultados en los otros partidos no lo permitieron. Alavés, aunque perdió el partido en el tramo final celebró junto a su afición la permanencia en Primera División.