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El Submarino Amarillo hunde a un Atlético 'de chiringuito'

El Atlético de Madrid cayó con contundencia en La Cerámica en la 'final' por la tercera plaza, que acabó siendo para un Villarreal que fue efectivo y que buscó más el partido ante un equipo que por momentos, pareció estar ya de vacaciones. O en un chiringuito viendo cómo el Submarino Amarillo le hundía. Lógico colofón para el campeonato perpetrado por los de Simeone como visitantes. 

La primera parte acabó 4-1 para el Villarreal. Cada tiro a puerta del los locales era gol. Los de los visitantes, no. Así se podría explicar rápidamente lo que había pasado, pero sería reducirlo demasiado. Al absurdo, si quieren. Como mucho de lo que ocurrió.

Porque el primer gol fue un regalo del árbitro, y del VAR. Tras una mala salida de Musso, Sesma Espinosa pitó penalti. En la repetición se vio que Pepé fue el que pisó al portero, que se había quedado estático, pero dio igual. No falló Parejo. Cinco minutos después llegó el segundo, con Pedraza aprovechando la autopista que le dejaron Llorente y Giuliano por la derecha y un mal despeje de Hancko al centro para que Ayoze fusilara a Musso.

Tras la reacción colchonera, en forma de combinación entre Koke y Griezmann que acabó con un disparo del galo que rechazó Arnau, Mikautazde vio puerta. Esta vez los focos apuntaron a un sospechoso habitual, demasiado habitual, Lenglet. En un despeje local en su propio córner, el francés midió mal. Y después de que Pubill frenase la contra, Lenglet volvió a ‘dimitir’ en el área, con una actitud anticompetitiva, para dejar al delantero vía libre para marcar.

Recortó el Atlético, en un córner bien sacado por Griezmann y mejo rematado por Pubill, aunque con la ayuda de un Arnau que salió mal. Pero duró poco el optimismo, porque en el descuento, Gueye puso el interior de su pie izquierdo de manera perfecta para ponerla lejos del alcance de Musso. Cuatro goles en contra a un equipo de Simeone en los primeros 45 minutos, algo inédito, y con ‘olés’ de La Cerámica. Estaba todo dicho.

Algo de orgullo debía quedar en la caseta. Simeone hizo tres cambios en el descanso. Salieron Hanko y Pubill por una indisposición y Giuliano. Ingresaron Sorloth, Puric y Ruggeri. No hubo tiempo para ver cómo cambiaba el equipo, porque el Villarreal hizo el quinto. Otra vez Ayoze, firmando un hat-trick con una genial definición tras entrar por el agujero rojiblanco por su izquierda. Más cambios. Los ‘Javis’, Boñar y Morcillo, por Baena y Lookman, horribles. Como casi todos. Con eso hasta el final.

Marcelino quitó a Parejo y Pedraza, en su último día. Lágrimas emocionantes del madrileño mientras se iba. Pero quedaban 25 minutos. Le hicieron un penalti tan tonto como claro a Griezmann, con Rafa Marín despejando su pierna. Acabó en córner. El VAR, también de vacaciones. Apenas protestaron los colchoneros. Para qué. A ver si iban a provocar la revisión del VAR y esto acababa más tarde, que esperaban las vacaciones.

No pasó mucho más. El Villarreal acabó tercero. El Atlético cuarto, por segunda vez en la era Simeone, tras una mala Liga, sobre todo como visitante, y dejando un mal sabor de boca, y un aviso para Apollo de cara a la próxima temporada.

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