La Premier League seguirá teniendo 'Big Six'. Aunque ahora los quejosos de que el Tottenham formara parte de la creme de la creme de Inglaterra tendrán más motivos para hacerlo, lo cierto es que Roberto de Zerbi evitó la hecatombe en la última jornada. Sin brillo, como de costumbre, pero el triunfo ante el Everton con un solo tanto de Palhinha (1-0) ante un Tottenham Stadium hasta la bandera valió su peso en oro.
El día requería sin lugar a dudas una respuesta de la afición 'spur', que estuvieron de Champions ante un equipo que quedó entre los mejores de la misma en la fase de grupos de este año, pero que llegó a la jornada 38º de Premier con el corazón en un puño. Lo tenía, eso sí, en su mano, pues un empate bastaba al Tottenham para seguir en la máxima división inglesa, aunque valía no jugar con fuego.
A su favor, el hecho de que el Everton no tenía nada en juego y se notó con creces sobre el césped. Prácticamente ni se le vieron las intenciones a un cuadro de David Moyes que ya pensaba en bajar el telón e irse de vacaciones y que ni siquiera peleó las segundas jugadas, algo que le ha dado vida este curso en Inglaterra.
No se puede afirmar tampoco que el Tottenham estuviera brillante. No lo ha estado en todo el curso y no hay un botón que te recupere el fútbol. Pero empujado por sus seguidores, dio el do de pecho en cuanto a energía. Y la expresión de eso fue el doble pivote formado por Palhinha y Gallagher, que si bien fue plano con la pelota, se lo dejó todo sin ella. Fue merecido que el premio del tanto fuera a cargo precisamente del portugués, vivo para recoger su propio rechace de un cabezazo al palo para marcar en un saque de esquina justo antes del descanso, provocando el éxtasis en la grada (43').
La euforia duró hasta que en los móviles de todos los seguidores llegó una alerta que informaba que el West Ham había marcado, lo que significaba que si el Everton le daba la vuelta al partido, el Tottenham se iba a la Championship. No fue el caso, porque los 'toffees' no tuvieron apuro tampoco para incomodar el marco defendido por Kimsky. Lo más destacado de un segundo tiempo plano fue ver reaparecer a Maddison en el Tottenham Stadium, recibido entre aplausos. Solo tuva una el Everton, en el último minuto, que Kimsky salvó para redondear una última jornada de alegría en el Tottenham.