Empate a dos (2-2) entre Racing de Santander y Villarreal en lo que fue un bonito regreso del equipo cántabro a Primera División 14 años después. De hecho, todo parecía sacado de una película de Hollywood cuando el partido se puso 2-0 para los locales con los goles de Andrés Martín, de penalti, y Sergio Martínez pero en este caso el villano fue el Villarreal, que se bastó con su pegada en ataque con sendos cañonazos de Gueye y Pépé para amarrar, al menos, un punto en el estreno de Iñigo Pérez en el banquillo
De repente catorce años ya no parecen tantos si cuando toca volver a Primera, se vuelve como lo hizo el Racing de Santander. Así, en la salida al césped de los protagonistas, la imagen aérea fue conmovedora. Todo un estadio como 'El Sardinero' cantando a capela el himno del club, con tifo de La Gradona de los Malditos, el mar Cantábrico de fondo y, por supuesto, el cielo lleno de nubes grises. Porque el color, verde por supuesto, ya se encargó de ponerlo el equipo de Jose Alberto con un inicio soñado.
Tanto así que después de media hora, los locales ya daban la sorpresa ganando por 2-0 con goles de Andrés Martín, de penalti, tras una dudoso falta de Comesaña sobre Salinas, y del 'paisano' Sergio Martínez. El chico, de solo 19 años y nacido en Laredo, se inventó un derechazo desde la frontal y lo clavó en la grada para consumar el delirio general. Nada podía ir mejor.
Pero claro, en frente estaba el Villarreal que tiene pólvora en su plantilla como pocos y en apenas un minuto, el último antes del descanso, empató el partido con dos golazos de disparo lejano primero de Pape Gueye y después de Nicolas Pépé. Fue tarde de trabajo para las escuadras de ambas porterías. Así pues, después de tantísimas cosas que ocurrieron en la primera parte, el partido se marchó al intermedio igual que comenzó: con empate.
Ya en la segunda mitad, el Racing volvió a salir con una marcha más y encerró en su área al Villarreal que, por momentos, se las vio y se las deseó para conservar el empate por su falta de contundencia en todas las acciones. En ese momento, Iñigo intervino desde el banquillo e introdujo tres cambios de golpe: Gerard Moreno, Buchanan y Maciá. Eso, evidentemente, equilibró la balanza en cuanto al aspecto físico y el partido entró en una fase mucho más igualada en la que no hubo demasiado que llevarse a la boca en cuanto a ocasiones se refiere.
De esta manera, los minutos fueron avanzando y el reloj se comió todo el partido entre sustituciones e intercambio de ataques poco fructíferos que dejó la sensación de que el Racing dejó escapar dos puntos y el Villarreal se encontró con uno en el inicio liguero de dos equipos que, desde luego, dejaron claro que van a ser muy divertidos de ver.