El Eibar sigue volando y convencido de sí mismo. El Albacete, cada vez más hundido. Muestra de ambas cosas fue lo que sucedió este sábado en el Carlos Belmonte, cuando el conjunto armero remontó para acabar llevándose los tres puntos a Euskadi (1-3). Mereció el 'Alba' mejor suerte que la de la derrota, pero el fútbol a veces tiene estas cosas.
El Albacete salió como un tiro. Alberto González sabía que los suyos tenían que ganar tras 1 punto de 21 en las anteriores jornadas y sus jugadores entendieron perfectamente el mensaje. En el minuto 2, Soberón recuperó, se marchó por la derecha y puso un balón medido para que Rober González hiciera el 1-0. Después pudo llegar alguno más. Soberón volvió a rozarlo, Agus cabeceó fuera y Magunagoitia tuvo que sacar una mano de esas que justifican un sueldo para evitar otro tanto. El Eibar estaba contra las cuerdas y bastante tenía con despejar balones.
Pero este Eibar de Aranbarri tiene algo especial. Sabe sobrevivir. Y también sabe aprovechar cuando el rival le da una vida. Nada más comenzar la segunda parte, un rebote dejó el balón muerto para Mada, que puso el 1-1. Poco después, otra vez Magunagoitia sostuvo a los suyos ante un remate a bocajarro. Y cuando el Albacete parecía dispuesto a volver a ponerse en pie, apareció la mala suerte: un centro de Álvaro Rodríguez tocó en Lluís López, despistó a Carlos Marín y acabó dentro. 1-2. Increíble, pero cierto.
A partir de ahí, el Albacete se lanzó con todo. Higinio rozó el empate, un balón se paseó por el área pequeña sin que nadie acertase a empujarlo y Corpas, en el 89’, se encontró con el cuerpo de Magunagoitia cuando lo tenía prácticamente hecho. No había manera. Y cuando parecía que el 1-2 sería el resultado final, llegó el último golpe. Martón encontró a Pejiño solo en la última acción y el ex de Las Palmas puso el 1-3. Ahí se acabó todo para el Albacete.
El conjunto manchego se queda con un 1 de 24 posibles y Alberto González, con su futuro en el aire. El Eibar de Aranbarri, en cambio, ya no sabe qué es perder. Tras hacerlo en la primera jornada ha encadenado siete triunfos seguidos que le posicionan como firme candidato al ascenso. No lo es por presupuesto pero sí se lo ha ganado con los resultados.