El Villarreal estaba obligado a ganar al Copenhague para agarrarse al sueño de seguir con vida en la Champions. Con solo un punto antes de esta jornada, no sumar tres unidades era decir adiós no de manera matemática, pero sí virtual. Y pese a la obligación cayeron contra todo pronóstico (2-3) en un partido en el que pusieron corazón, pero les faltó toda la pausa y calidad que sí tienen en LaLiga. Un batacazo gordo que supone decir adiós virtualmente de manera prematura.
Marcelino sacó el once de gala dentro de los jugadores disponibles que tenía. El asturiano no pudo contar con muchos otros que podrían haber sido claves. Se lo perdió por lesión un intocable como Mouriño y varios pesos pesados del vestuario. Parejo, Gerard Moreno y Partey por lesión. Foyth por sanción. Varios de los jugadores con más experiencia viendo un partido a cara o cruz desde la grada. Y el submarino amarillo echó de menos a todos ellos nada más empezar cuando con menos de dos minutos transcurridos encajaron el primero. López avanzó por la izquierda sin oposición, levantó la cabeza y la puso al primer palo donde apareció Elyounoussi anticipando a la defensa.
Trató de responder de inmediato Buchanan con un tiro desde fuera del área que se fue por poco. En realidad fue un espejismo, pues los nervios se fueron apoderando del Villarreal, incapaz de dar tres pases seguidos fruto de la ansiedad.
Los daneses se dieron cuenta de ello y fueron más verticales que nunca en busca del segundo tanto. Luiz Júnior salvó un mano a mano y el partido entró en un terreno en el que no pasaba nada, pero los de Marcelino estaban incómodos y los daneses muy felices. A punto estuvo de empatar Pépé en un gol que le habría llenado de confianza en una semana dura para él, pero Kotarski le sacó una mano bestial.
Nada más volver del descanso le devolvió la moneda de la primera parte el Villarreal al Copenhague. Marcelino hizo un triple cambio dando entrada a Ayoze, Oluwaseyi e Ilias Akhomach. Este último en su primera intervención centró y en el segundo palo apareció Santi Comesaña, de profesión llegador. Desde el suelo y sin saber como la empujó a gol (47’). Algo de calma para el equipo, pero la alegría duró nada y menos. En la jugada siguiente Achouri desde la frontal superó a Luiz Júnior con un tiro raso que se coló por el centro de manera incomprensible (48'). Una vez más el portero del Villarreal equivocándose en Champions y complicando la tarea de los suyos.
Esta vez a diferencia del primer tiempo la reacción fue positiva y con más corazón que fútbol encerraron a su rival en su propio campo. Aunque sin finura, por fin un rival conocía al verdadero Villarreal de Marcelino. Pronto lo igualó tras varios rechaces Oluwaseyi (56'). A partir de ahí los minutos iban pasando, el gol no caía y la recta final era un cara o cruz. El Villarreal era el que iba con todo, pero las ganas de marcar su gol permitió al rival hacer una contra y que Cornelius superara a Luiz (90').