Duró poco la alegría, pues el Barcelona se volvió a poner por delante apenas dos minutos después, pero nada impide asegurar que Vinicius marcó un gol, el 1-1, de bandera para el Real Madrid y que será recordado por mucho tiempo.
Y es que lo hizo después de recorrerse la mitad del campo con el balón pegado al pie, de regatear a Koundé con un caño y de batir a Joan García con un disparo ajustado al palo largo.
En ese momento, por la importancia del gol, el brasileño se 'volvió loco' y se señaló el pecho mirando a la grada como diciendo: "Aquí estoy yo".
Después, el gol de Lewandowski adelantó de nuevo al Barça y el de Gonzalo, un poco 'raulesco' al coger un rechace dentro del área, devolvió el empate al marcador (2-2) con el que el partido se marchó al descanso.