Mientras el Porto se proclamaba campeón de la Primeira portuguesa, en el Benfica crecía la indignación por el arbitraje sufrido ante el Famalicao en un partido que los lisboetas iban ganando por 0-2 y acabaron empatando a dos, complicándose su clasificación para la próxima Champions League a dos jornadas para el final del campeonato y con tres puntos ahora de ventaja sobre el Sporting de Portugal.
El Benfica se quejó de de un penalti no pitado a favor, de uno señalado en contra a instancias del VAR y de la expulsión de Otamendi en el minuto 55.
El cabreo llegó hasta tal punto de que en 'X' los lisboetas colgaron el siguiente mensaje: "El Benfica ofrece el premio de jugador del partido al árbitro Gustavo Correia y al resto del equipo arbitral.
También se quedó a gusta el presidente del club, Rui Costa, quien dijo que "solo quiero expresar mi indignación y la de todos los aficionados del Benfica por lo que ha pasado aquí hoy. Creo que no hace falta que estén de acuerdo conmigo en todas las jugadas clave que se han producido en este partido, que son claramente inaceptables. Nadie tiene derecho a decidir quién gana los campeonatos o quién va a la Champions League, salvo los jugadores y los entrenadores dentro del campo. Lo que ha pasado aquí hoy ha sido precisamente eso. Lo que ha hecho el árbitro, lo que este señor ha hecho hoy aquí, ha sido intentar impedir que el Benfica llegara a la Champions".