La Real Sociedad ha anunciado por sorpresa la salida definitiva del club txuri urdin de un pilar de los últimos años como Brais Méndez. Por sorpresa por los tiempos y por el destino, no porque su continuidad no estuviese ya más que discutida en el club. El centrocampista gallego se marcha traspasado al Columbus Crew de la MLS estadounidense por seis millones de euros y cierra su ciclo en Donostia tras cuatro temporadas que dejan un sabor indudablemente dulce, pese a su amargo final relegado al banquillo por Matarazzo y por su cuestionable rendimiento. No se volverán a ver las caras en el entrenamiento de este fin de semana que da el pistoletazo de salida a la pretemporada.
Ya estuvo muy cerca de salir el verano pasado con una mareante oferta, para él, de Arabia Saudí, pero no se concretó y eso pareció frustrarle durante su última campaña en Donostia. Ahora le aparece una oportunidad de vivir una experiencia diferente en Estados Unidos. La Real le deja ir por un precio, 6 'kilos', sensiblemente inferior al que muchos aficionados pensarían apropiado para un jugador que ha dado tanto, que tiene 29 años y que tenía contrato hasta 2028, y por debajo de la mitad de lo que costó. En la MLS no se acostumbra a pagar mucho por traspasos y sí en sueldos. El acuerdo, eso sí, tal y como indica la Real, está supeditado a que el jugador supere el reconocimiento médico y obtenga el permiso de trabajo.
Se trata de una baja indiscutiblemente sensible tras cuatro temporadas de nivel en las que jugó 166 partidos defendiendo el escudo realista, y marcó 33 goles. Grandes cifras. El de Mos era una patata caliente en este mercado y su salida libera tanto masa salarial como ficha, además de un hueco en el centro del campo y suponer un ingreso para las arcas. Todo ello puede servir para acelerar el mercado de fichajes realista, que estaba supeditado a las salidas como se viene informando. Ya son cuatro confirmadas.
La Real fichó a Brais del Celta tras un bajón de popularidad en Vigo por un rendimiento irregular. Confió en su fútbol y pagó 14 millones por él, un precio totalmente amortizado dado su fútbol, sus cifras de generación de goles y su inestimable ayuda para conseguir los objetivos del club en estas temporadas. Encajó a la perfección con el fútbol de Imanol Alguacil. El oriotarra, además, aprovechó la lesión de Oyarzabal para formar un rombo mágico que benefició la adaptación del gallego y también su crecimiento. Coincidió con Zubimendi, Merino y David Silva en un centro del campo para el recuerdo que lanzó a la Real, con Kubo y Sorloth por delante, al cuarto puesto que daba acceso a la Champions. Ya sin Silva por una maldita lesión, Brais se convirtió en el centrocampista ofensivo fijo titular en el 4-3-3, con Oyarzabal de vuelta y sin Sorloth. Su fase de grupos de la Champions fue un espectáculo, marcando al Inter, Benfica y Salzburgo en tres primeros partidos impresionantes. Después tendría tramos mejores y peores, como la propia Real, que entró en una dinámica descendiente en los últimos coletazos de la etapa de Imanol. Pero siempre jugando y generando, incluso demostrando un enorme compromiso con recuperaciones milagrosas de fracturas óseas o lesiones musculares. La única temporada que ha bajado de ocho goles marcados ha sido esta, en la que ha firmado seis tantos y dos asistencias, nada mal tampoco teniendo en cuenta el mal juego del equipo en casi todo el curso, y su poca participación en 2026.