UD Las Palmas sigue su agenda de preparación de LaLiga Hypermotion. El segundo partido estival en territorio andaluz de la UD Las Palmas dejó una derrota por 1-2 frente al Al Ittihad en un encuentro donde los grancanarios compitieron con valentía a pesar de jugar con un futbolista menos durante gran parte del choque.
El conjunto dirigido por Rubén de la Barrera plantó cara a un rival de enorme potencial económico y físico, estructurando su plan de partido sobre los cimientos de la factoría insular. El marcador final reflejó los tantos de Diaby y Roger para el bando saudí, mientras que el joven canterano Iván Medina firmó la diana amarilla en la recta final para culminar una reacción coral plagada de orgullo y carácter formativo.
El pulso veraniego exigió un esfuerzo titánico al bloque amarillo sobre el verde, evidenciando que el futuro de la entidad pasa inexorablemente por las botas de sus promesas. El duelo arrancó con un contratiempo temprano tras el tanto inicial de Diaby para el conjunto saudí, pero la respuesta insular no se hizo esperar en las botas de un Jesé que rozó el empate con un disparo ajustado al lateral de la red. Desde el primer minuto, el diseño táctico de Rubén de la Barrera confió en los mimbres de la factoría insular para sostener el pulso competitivo ante un rival plagado de figuras internacionales.

La expulsión temprana. El panorama se torció de forma drástica rebasado el ecuador del primer acto cuando el colegiado expulsó con roja directa a Sergio Ruiz, dejando a los grancanarios con diez efectivos sobre el césped. En ese escenario de extrema dificultad, la cantera asumió el mando operativo de la nave amarilla. Jugadores como Juanma Herzog y los jóvenes valores de refresco multiplicaron sus coberturas defensivas para frenar las acometidas rivales, sosteniendo el entramado táctico con una madurez impropia de su edad ante la adversidad numérica.
Enrique Clemente y Jefté. La reanudación trajo modificaciones tácticas sustanciales en el bando insular con la entrada de Jefté y una defensa reestructurada en línea de tres centrales. Pese al mazazo del segundo tanto visitante obra de Roger, la reacción ofensiva no cesó. Enrique Clemente rozó la diana con un remate inapelable que Rajkovic sacó sobre la misma línea de gol. Las permutas desde el banquillo inyectaron una marcha más al juego ofensivo, demostrando que los recambios procedentes del filial aportaban el voltaje necesario para inquietar a la zaga contraria.
Iván Medina. El tramo final del choque consagró el protagonismo absoluto de los jóvenes talentos formados en el archipiélago. A falta de trece minutos para el final, una jugada coral tejida con paciencia encontró el acierto de la base. Marvin Park condujo el esloveno Mateo Acimovic colaboró en la creación y el joven Iván Medina apareció con la zurda para alojar el cuero al fondo de las mallas, recortando distancias de manera brillante. La jugada reflejó a la perfección el ADN formativo del club, donde la combinación y el desparpajo juvenil surten efecto ante defensas de máxima exigencia.
Un final vibrante. Los instantes finales reflejaron un asedio constante sobre el área saudí en busca de una igualada que merecieron los méritos locales. Aunque el marcador ya no se movió, el esfuerzo desplegado por toda la chavalería dejó sensaciones inmejorables en el cuerpo técnico. La apuesta valiente por los futbolistas de la casa demuestra que el futuro competitivo del equipo se cimenta sobre bases sólidas, consolidando un modelo donde el talento canario responde con carácter cuando el equipo más lo necesita.