La UD Las Palmas firmó un amistoso de auténtica locura en su concentración de Marbella, un duelo con aroma a montaña rusa que comenzó de la peor manera posible para los intereses amarillos.
Apenas había transcurrido un minuto de juego cuando Juan Muñoz inauguró el marcador para el Unión Leiria desde el punto de penalti, una pena máxima que castigó una rápida acción ofensiva por la banda izquierda y una disputa posterior en el área entre Álex Suárez y el atacante Pablo.
El conjunto portugués evidenció una pasmosa facilidad para romper la línea defensiva adelantada planteada por el bloque insular. Lejos de corregir el rumbo, los problemas atrás continuaron sangrando durante todo el primer periodo. Antes de alcanzar el minuto 20, y tras varias advertencias previas sobre el marco defendido por Horkas, el cuadro luso amplió distancias con el cero a dos.
La jugación calcó el patrón del primero: una rápida transición vertical culminada con acierto por el ariete Pablo, dejando en evidencia las costuras defensivas de los grancanarios.
Las sensaciones sobre el verde marbellí eran preocupantes; el equipo sufría enormemente para achicar espacios en su retaguardia y, en la parcela ofensiva, exhibía una alarmante falta de profundidad e ideas para inquietar al cancerbero Christian Joel. Con el cero a dos campeando en el electrónico se llegó al descanso, un intermedio que se vio además afeado por el contratiempo físico de Víctor Villote, quien tuvo que retirarse lesionado tras una mala caída en los instantes finales de este primer acto.
Recorte. El paso por los vestuarios insufló una energía completamente renovada a los canarios, transformando radicalmente el decorado del choque amistoso. La presión adelantada de la UD y la verticalidad en campo contrario obtuvieron un premio rapidísimo gracias al festival anotador protagonizado por el delantero japonés Miyashiro, quien dinamitó el encuentro con un doblete exprés en apenas tres minutos de inspiración.
El tanto del uno a dos llegó en el minuto 53 tras una fluida combinación colectiva en la frontal del área, que el nipón resolvió con un soberbio disparo cruzado a media altura imposible para el guardameta.

Sin tiempo para asimilar el golpe, el propio Miyashiro estableció el momentáneo empate a dos en el minuto 55 al culminar con un espléndido cabezazo, producto de un potente salto y una precisión milimétrica, un centro medido enviado por Enrique Clemente desde el flanco izquierdo.
El amistoso se convirtió en un monólogo amarillo durante todo el segundo tiempo, con un conjunto canario mucho más intenso, profundo y reconocible que ahogó por completo la salida de balón de los portugueses y puso en apuros constantes a los porteros rivales con llegadas continuas por ambos costados.
Éxtasis. El dominio territorial y la insistencia ofensiva de los hombres de la UD terminaron por decantar la balanza de manera definitiva en la recta final del choque. Cuando el partido agonizaba y el empate parecía inamovible, emergió la figura de Jefté en el minuto 86 para culminar la heroica remontada amarilla. El joven atacante conectó un testarazo inapelable al fondo de las mallas tras aprovechar un centro medido y preciso servido por el incansable Valentín Pezzolesi desde la banda.
El tanto desató la alegría en el banquillo y certificó una sufrida victoria por tres goles a dos que premia la reacción corajuda de un equipo que supo rehacerse por completo tras un primer tiempo aciago.
En el apartado de nombres propios, el técnico De la Barrera dispuso un once inicial formado por Horkas, Marvin Park, Álex Suárez, Andrés Rodríguez, Víctor Villote, Sergio Ruiz, Kirian Rodríguez, Manu Fuster, Miyashiro, Rafa Cruz y Jesé Rodríguez, dando entrada posteriormente a una amplia rotación de banquillo con hombres como Enrique Clemente, Juanma Herzog, Iñaki González, Elías Romero, Iván Medina, Caro, Acimovic, Bassinga y Carlos Navarro para dosificar esfuerzos en tierras andaluzas.