El Girona empezó su camino de regreso a Primera con un empate (1-1) frente al Leganés que dejó una primera lección sobre la exigencia de la categoría. Los de Quique Álvarez dominaron, generaron más y apenas concedieron, pero necesitaron un gol de Abel Ruiz en el minuto 90 para rescatar un punto ante un conjunto pepinero que supo resistir y aprovechar prácticamente su única oportunidad.
Montilivi respondió a la llamada. 10.689 espectadores acompañaron al equipo en la primera piedra del intento de retorno a la élite y estuvieron cerca de celebrar muy pronto. Arnau mandó el balón a la red en los primeros compases, aunque un fuera de juego milimétrico terminó anulando el tanto.
El dominio local fue prácticamente absoluto durante el primer acto. Minsu y Bryan Gil agitaron las bandas y el de Barbate protagonizó varias acciones en las que faltaron centímetros para encontrar el premio. El Leganés, mientras tanto, se limitó a protegerse y apenas inquietó a Gazzaniga.
Desde el palco siguió el encuentro el recién llegado Unai Hernández. Tsygankov, por su parte, figuró entre los suplentes, pero no estuvo entre los elegidos por Quique Álvarez para buscar la remontada, con su futuro todavía lejos de estar resuelto.
El fútbol castigó al Girona nada más regresar de vestuarios. Sin haber generado peligro anteriormente, Naim García se inventó un obús desde unos 30 metros que se coló por la escuadra de Gazzaniga (48'). Un auténtico golazo que cambió por completo el escenario.
Con ventaja, el planteamiento defensivo de los de Rubén Albés se acentuó todavía más. Incluso Tejero estuvo cerca de repetir la fórmula con otro lanzamiento lejano que se estrelló contra la madera, en una acción que provocó algunos pitos hacia Gazzaniga por su falta de anticipación.
El paso de los minutos alimentó la impaciencia rojiblanca. Minsu, Bryan Gil y Abel Ruiz buscaron el empate sin éxito mientras el Leganés empezaba a sentirse cómodo defendiendo su ventaja. La entrada de Asprilla cambió el ritmo y el colombiano fue el mejor revulsivo, generando diferencias mediante el regate y amenazando con dos disparos peligrosos.
También hubo espacio para una de las grandes noticias del estreno. Holmes Junior, con apenas 17 años recién cumplidos, respondió con personalidad en su primer partido oficial y abandonó el terreno de juego entre aplausos después de sufrir rampas en el gemelo.
Cuando Montilivi empezaba a asumir la derrota, apareció Abel Ruiz. Una acción embarullada, con varios intentos dentro del área, terminó con el valenciano mandando el balón a la red para establecer el 1-1 en el minuto 90 y despertar nuevamente al estadio.
El Girona todavía dispuso de una última falta para completar la remontada durante los cinco minutos de añadido, pero no hubo milagro. Primer punto para los de Quique Álvarez y primer aviso de Segunda: dominar no siempre será suficiente. El camino de vuelta a Primera acaba de empezar.