La primera parte del derbi vasco tuvo todos los ingredientes esperados: intensidad, duelos constantes y máxima competitividad entre dos equipos que no concedieron un centímetro. En ese contexto de ida y vuelta fue la Real Sociedad la que se mostró superior, generando las ocasiones más claras y rozando el gol en varias fases del encuentro. Sin embargo, el marcador no se movió y el 0-0 se mantuvo hasta el descanso. Fue casi entonces, antes en el añadido, cuando llegó la jugada que marcó el debate.
La acción nació en un córner botado por Sergio Gómez desde la izquierda. Caleta-Car se impuso en el área y su remate, potente y con dirección, impactó claramente en el brazo de Aymeric Laporte. El defensor tenía el brazo despegado del cuerpo, ocupando espacio dentro del área. La gran incógnita es la trayectoria: si no llega a tocar con la mano, ¿el balón golpeaba en su cuerpo o continuaba camino de la portería? La sensación en el césped y en la repetición es que el contacto evitó que el esférico siguiera su curso natural hacia gol.
José María Sánchez Martínez no señaló nada en directo y dejó seguir el juego. El VAR, con Mario Melero López al frente, revisó la acción durante cerca de tres minutos en una secuencia que aumentó la tensión en San Mamés. Finalmente, no hubo llamada al monitor ni revisión a pie de campo. La decisión se mantuvo: no penalti. Una resolución que deja interpretaciones abiertas, que vuelve a poner el foco sobre el criterio arbitral en jugadas de mano y que alimenta la sensación de agravio en el entorno txuri urdin, viniendo de la expulsión de Brais Méndez.