Han pasado las horas y continúa la indignación en el FC Barcelona por lo sucedido en la acción del gol anulado a Cubarsí en el arranque del segundo periodo. Cerca de siete minutos estuvieron Pablo González Fuertes y Juan Luis Pulido Santana revisando la acción en la sala VOR. Y finalmente lanzaron las líneas de fuera de juego que existían antes de la puesta en marcha en nuestro país del SAOT o tecnología del fuera de juego.
Como ya explicamos anoche en MD, y también lo hizo el propio Comité Técnico de Árbitros (CTA), esto se debió a lo siguiente: "En el transcurso de dicho análisis se detectó como el sistema generó un fallo en la modelización de jugadores a través de los esqueletos, al detectar una situación de mucha densidad de jugadores. Tras intentar que el sistema recalibrarse la modelización, y tras comprobar que no era posible, siguiendo el procedimiento establecido, el equipo VAR procedió a lanzar líneas de fuera de juego manuales para llevar a cabo la toma de decisión definitiva y correcta".
Eso explica los siete minutos de tardanza. Por un lado, la dificultad de la jugada para determinar el fuera de juego que confirmó la tecnología del SAOT. Era una acción muy justa. Y por otro vino cuando quisieron lanzar el grafismo del SAOT y vieron que no podían por la gran densidad de jugadores. Ante esta situación, y según el protocolo de VAR, tuvieron que acudir a la tecnología anterior y que se sigue aplicando en todos aquellos países que no tienen el fuera de juego semiautomático. No es la primera vez que sucede este error, tanto en nuestro país como en encuentros internacionales. Porque esta tecnología de SAOT es la misma que usa la FIFA y la UEFA con la licencia de Hawk Eye. Porque la licencia del SAOT o fuera de juego semiautomático en nuestro país está concedida a Hawk Eye (Ojo de Halcón) dado que es la única que cuenta con la validación de FIFA.
Como ya hemos explicado en MD en más de una ocasión, el SAOT funciona gracias a diez o 12 cámaras situadas en la cubierta del estadio y que captan el movimiento de todos los jugadores y del balón. Son cámaras independientes de la retransmisión televisiva. Para ello, capta 29 puntos de los futbolistas hasta 50 veces por segundo para calcular su posición exacta en el campo. Gracias a esta tecnología, el tiempo para determinar si existe o no fuera de juego se ve reducido. La media suele estar en 25 segundos, aunque se puede superar. En el SAOT (siglas en inglés del fuera de juego semiautomático) los árbitros que están en la sala VAR solo tienen que determinar el frame exacto, que coincide con el primer contacto con el balón a la hora de realizar el pase, para que luego la herramienta trace directamente las líneas del atacante y el defensor. Además, la herramienta genera imágenes en 3D para recrear, en función de los datos recogidos por las 12 cámaras, la jugada y mostrarla a los espectadores.
Luego el SAOT es automático y en un chequeo de fueras de juego permanente que queda identificado en la pantalla mediante “banderas” que identifican la posición antirreglamentaria.
Mediante la combinación de los datos de seguimiento de las extremidades y del balón y la aplicación de inteligencia artificial, "la nueva tecnología proporciona una alerta automática de fuera de juego a los oficiales de partido por vídeo dentro de la sala de operaciones de vídeo cada vez que el balón es recibido por un atacante que estaba en posición de fuera de juego en el momento en que el balón fue jugado por un compañero de equipo". Antes de informar al árbitro sobre el terreno de juego, los oficiales de vídeo del partido validan la decisión propuesta, comprobando manualmente el punto de saque seleccionado automáticamente y la línea de fuera de juego creada automáticamente, que se basa en las posiciones calculadas de las extremidades de los jugadores.
Este proceso se realiza en pocos segundos y permite tomar decisiones más rápidas y precisas sobre el fuera de juego. Y esto es clave porque la detección es automática y desde el VAR solo validan la indicación de la tecnología.