El Athletic se ha quedado a seis puntos del descenso tras perder con el Villarreal. ¿Asusta? “Si estás metido dentro del negocio del fútbol siempre lo tienes en cuenta. Nosotros siempre miramos para abajo, también para arriba; pero el que no sea consciente de esta situación es que no sabe de qué va esto”, sentenció un Ernesto Valverde más escueto que de costumbre en sus respuestas.
Una situación de pánico tanto en la grada como en el verde. El técnico explicó, según su experiencia, las diferentes etapas que acostumbran a vivirse en estos casos: “La primera fase es que siempre piensas que esto ya se arreglará, ha durado bastante. Luego hay una fase en la que a todo el mundo le entra el miedo y una última en la que tienes que afrontar la situación”. Y en este punto se halla el Athletic. “Claro que hay nervios, pero los nervios ayudan porque te hacen tener un sentido de alerta muy grande. No entiendo eso de salir al campo y jugar tranquilo, no puedes jugar tranquilo. Siempre se tiene presión y es bueno tener esa presión y que la gente nos exija”, añadió Valverde.
Una mala noche para los leones porque los futbolistas del Villarreal “son muy buenos y han hecho un primer gol extraordinario”. Fue el principio del fin para la escuadra zurigorri. “Hemos empezado bien, aunque sin tener demasiado peligro. Ellos defienden muy bien cerca del área, pero siempre te amenazan con contras peligrosísimas. Nos han hecho el gol, hemos tenido para empatar con nuestro empuje, pero una desgracia en la última jugada del primer tiempo nos lo ha puesto cuesta arriba”.
El Athletic fue “arriesgando” más tras el descanso, “también con cierto nerviosismo por muchas cosas”. Seguramente los pitos desde la grada: “El partido no ha sido lo que esperábamos, el ambiente tampoco ha sido muy bueno en el campo”. ¿Duelen los silbidos? “En el fútbol siempre pasa lo mismo. Tienes que ganar y si no ganas, a la gente no le gusta. Aquí y en todas partes. Cada público siempre piensa que es diferente, pero en el fondo todo es igual. Hay que ganar”, declaró Valverde.
El técnico aparece en el ojo del huracán y lo entiende al ser “el responsable del equipo”. Es la ley del fútbol: “No sé si estoy más o menos cuestionado. Cuando hay una reprobación hacia el equipo uno siente que también es una reprobación hacía lo que hace él. Todo se concentra en la figura del entrenador. Es así, lo sabemos todos y hay que aceptarlo”.