Da igual que sea en Turín, Varsovia, Basilea o Gdansk. Unai Emery demostró también en Estambul que es el rey indiscutible de la Europa League al conquistarla por quinta vez en su sexta final. El técnico vasco la logró con el Sevilla en 2014, 2015 y 2016, con el Villarreal en 2021 y, tras fallar con el Arsenal en 2019, se reconcilió con el título ante el Friburgo (0-3) para cumplir con la promesa que hizo al llegar al Aston Villa en octubre de 2022: hacerle campeón.
Ha tardado 44 años en reverdecer laureles el histórico club de Birmingham en el ámbito internacional. Desde la muy lejana Copa de Europa lograda en 1982 ante el Bayern Múnich (1-0), los 'villanos' no habían llegado a una final. Y en Inglaterra la sequía se prolongaba desde la Copa de la Liga lograda en 1996, hace justo 30 años.
El partido del Besiktas Park fue cerrado, igualado, hasta que la calidad individual del Aston Villa acabó con el sueño de un inexperto Friburgo que, en su primera final europea, no pudo hacer frente a un rival muy superior.
El Aston Villa intentó sorprender en los primeros minutos con balones largos para superar la presión alemana y Morgan Rogers tuvo dos buenas ocasiones con sendos latigazos que o bien repelió Noah Atubolu o no no encontró portería por poco.
Al Friburgo se le vio atenazado al inicio, con algunos errores en la entrega, aunque recurrió a su punto fuerte, el balón parado, para generar su primera ocasión, pero el chut cruzado de Nicolas Höfler no encontró portería.
El partido entró en una fase en que ambos equipos se neutralizaron y no asumieron riesgos. El fornido central Philipp Lienhart no daba opción a Ollie Watkins cuando recibía cerca del área y solo Johan Manzambi, joven medio suizo de 20 años, rompió la monotonía con algún apunte de su calidad y potencia aunque sin sorprender con su intento desde fuera del área a un 'Dibu' Martínez que dio el susto en el calentamiento en una mano sin mayores consecuencias.
El partido se encaminaba al descanso con el empate inicial pero el Aston Villa lo dinamitó con dos golazos. La estrategia de Emery funcionó en el 1-0. Rogers recibió pegado a la izquierda en un córner y desde allí abrió el balón a la derecha para que Youri Tielemans marcara con un impresionante volea con el empeine (41').
El gol dejó tocado al Friburgo y el Aston Villa fue a por más, sin esperar al descanso. En el añadido el capitán John McGinn conectó con Emiliano Buendía, que recibió con espacio en un error de marcaje, se dio la vuelta y colocó desde la frontal una rosca con la zurda, su pierna 'mala', que entró cerca del ángulo.
De regreso de vestuarios, el Friburgo no mostró señales de reaccionó, su fútbol fue muy previsible, carente de movilidad y el Aston Villa, claramente superior por experiencia y plantilla, ni 'Dibu' Martínez en última instancia le dieron ninguna opción.
El 0-3, a la hora de juego, acabó de sentenciar la final. Buendía recibió por la izquierda y su pase de la muerte y Rogers puso la bota en el primer palo.
Amadou Onana, con un cabezazo al exterior del poste, y Buendía, que malogró un mano a mano, pudieron incluso ampliar la goleada de unos 'villanos' desbocados, que vuelven a la Champions League por la puerta grande, como campeón de la Europa League, tras asegurar ya la clasificación vía Premier. Y todo gracias a Unai Emery.