La Egipto de Hamza Abdelkarim disputa este viernes (20 horas) un partido histórico. Por primera vez, 'Los Faraones' no solo ganaron un partido en un Mundial, sino que se clasificaron a la fase final. Le espera Australia. En la primera ronda, solo una diferencia de dos goles apartó a los africanos del primer puesto, que se aseguró Bélgica. A sus 18 años, Hamza disputará el partido más importante de su carrera.
Todo ha ido muy rápido para el pequeño de los Abdelkarim. El pasado mes de octubre le llegó el interés del Barcelona y a principios de año se cerró su fichaje. Su debut se demoró por problemas con el visado. Pero seis goles después, y siempre con un punto de esperanza de poder entrar en la lista de Egipto, recibió la llamada de Hossam Hassan, el seleccionador.
Mohamed Salah, líder futbolístico y espiritual de la selección, le acogió con los brazos abiertos, consciente de su potencial. Como obsequio de bienvenida, le regaló una camiseta suya. Hamza y Salah, que todavía debe decidir dónde jugará la próxima temporada, han compartido mucho tiempo juntos. También paseos por Spokane, el municipio de California donde se concentra Egipto.
Los buenos resultados y el pase a dieciseisavos ha generado un gran ambiente entre la expedición egipcia. Hamza, que no es demasiado aficionado a los videojuegos, un pasatiempo habitual entre muchos de los futbolistas que disputan el Mundial, ha pasado tiempo con Omar Marmoush, el '9' titular. Curiosamente, el delantero del Manchester City y Hamza estudiaron en el mismo instituto, el American International School de El Cairo. El azulgrana, de hecho, se graduó hace apenas algunas semanas.
Hamza ha tenido un rol de revulsivo durante este Mundial. Ha entrado en los tres partidos para disputar el último cuarto de hora. Con los generosos añadidos, su balance hasta ahora es de 67 minutos jugados. Aquellos que le conocen aseguran que "ya solo falta un gol" para redondear su campeonato. En caso de derrotar a Australia, en cuartos se enfrentarían a Argentina si la albiceleste doblega a Cabo Verde. Al otro lado estaría Leo Messi, a quien cuando era pequeño miraba por la televisión con la camiseta del Barça puesta.