Publicado: 15 días atrás

0-1. Iglesias frena la nueva fe del Atlético 

El discurso de Diego Pablo Simeone, en la previa del duelo ante el Celta de Vigo, iba más enfocado hacia el futuro que hacia el pasado. Lo sucedido en la final de la Copa del Rey Mapfre, ante la Real Sociedad; o lo de las semis de Champions, ante el Arsenal, no tiene solución ya. El Cholo habló de gratitud hacia sus jugadores "que lo dieron todo" para rozar un nuevo título. Y expuso cuál es la fórmula para lo que viene, "sin buenos futbolistas no se puede". Mensajes para los que tienen que componer el nuevo proyecto. Hay que creer porque hay buenos cimientos. La nueva fe, la que viene, que, de momento, se topó con Iglesias, Borja

Al equipo colchonero le quedaba pelear por el tercer puesto, pero parece que el final de curso va a ser una letanía de partidos sin casi sustancia, porque el Atlético se dejó todo en su asalto a la Copa y la Champions. No hizo mal partido el equipo del Cholo, pero al Celta le bastó con estar ordenado, aprovechar la suya, ante un equipo rojiblanco que volvió a adolecer de falta de contundencia, la misma que le costó la final de la Liga de Campeones. No es que se viese un Atlético fuera del partido, pero sí se le vio más frágil en lo mental, de lo que habrían querido todos los protagonistas. La temporada se acabó en La Cartuja y el Emirates; aunque en LaLiga se terminó hace meses, un enorme borrón en el curso de los colchoneros. Algo que habrá que corregir en el próximo curso. 

El once que presentó Simeone ante el Celta llevaba un mensaje implícito. Pocas rotaciones, menos de las que se preveían, para buscar la tercera plaza, el único de los objetivos que le quedaban vivos ya al Atlético en la presente campaña. Complicadísimo después de esta derrota, la 18ª en este curso, el que más partidos perdió el equipo desde que el técnico argentino se hizo cargo del equipo.

Una de las novedades del Cholo era un Álex Baena que fue de lo más potable del equipo. Se le vio con ganas al andaluz, asumiendo responsabilidad y generando hasta tres ocasiones de gol. Una buena noticia de cara a lo que debe venir en los próximos meses, tras una primera temporada en rojiblanco, alejada de su mejor versión.

Lookman, que era el jugador más activo en ataque, protagonizaba dos jugadas relevantes, en dos minutos. Primero, un control con un caño a un rival, que se iba al suelo y no es que tocase el balón, es que se lo quedaba mecido en los brazos. Pero para el colegiado Iosu Galech, la acción entraba en la norma de que, cuando el defensa va con su mano o brazo hacia el suelo, para apoyarse en la caída, no es penalti.

Acto seguido, Baena veía de nuevo al nigeriano, que bajaba el balón de manera exquisita y sacaba un latigazo que se iba a la cruceta de Oinut Radu.

Para el Atlético, el primer contratiempo de la tarde llegaba a los 20 minutos. El equipo perdía a José María Giménez, que se hacía daño en el tobillo, en un balón dividido con Borja Iglesias. El uruguayo había sido una de las sorpresas en el once, horas después del mensaje que había dejado en redes sociales, que sonaba a despedida. El choque ante el Celta era una oportunidad para decirle adiós a los que fueron sus aficionados en la última década. Resulta profundamente cruel que acabase de manera tan prematura, a cuenta de uno de esos problemas físicos que le han machacado en sus años en el Atlético, especialmente en la actual temporada. Una lástima, porque hablamos de uno de los mejores centrales de las últimas décadas en el club colchonero. Le Normand tomaba su papel.

A la media hora, una asociación entre Lookman y Griezmann terminaba con un disparo cruzado del francés, a las manos del arquero celtiña. El nigeriano catalizaba casi cualquier acercamiento al área rival. Un anticipo de lo que tendrá que ser la próxima temporada, en la que tendrá que dar un salto cualitativo en su rol. A la media hora se asociaba con Llorente, para que éste rozase el primer gol, con un disparo que se marchaba pegado al palo.

El partido dejaba dos equipos co ideas diferentes. El Atlético trataba de imponer un ritmo más elevado, que le dejase correr, especialmente en la parte final; mientras que el Celta apostaba por un ‘tempo’ más pausado, en el que le costaba poner en apuros a Oblak.

EL TACÓN DE SORLOTH

El Celta ya se sentía cómodo aguantando y buscando su oportunidad para salir. Y tenía que esperar al inicio de la segunda mitad para protagonizar una ocasión, digna de llamarse así. Un disparo desde la frontal, de Moriba, que se iba altísimo. Giráldez, como ya había hecho en su anterior visita al Metropolitano, apostaba por alargar el partido, por llevar la incertidumbre del marcador lo más lejos posible, para que los de Simeone comenzasen a notar el desgaste de hace unos días. El físico y el mental, porque verse tan cerca de lo que pudo ser y no fue, debe pesar.

El Atlético seguía con la hoja de ruta marcada. Baena, ya decimos, el mejor de la tarde para los rojiblancos, servía dos balones gol en apenas cinco minutos. La versión del almeriense, que vieron en Villarreal. Un generador de ocasiones casi único en Europa, que el equipo colchonero aún no ha podido disfrutar. Primero, con un pase de la muerte a Sorloth, que remataba con la espuela, para hacer uno de los goles de la temporada, hasta que Radu se marcaba un paradón para evitarlo. Luego, con un centro con curva al segundo palo, donde Lookman la enviaba alta, a puerta casi vacía.

Había perdonado el Atlético y se encontró con la ley del fútbol, la que es inapelable. El Celta, en su segunda llegada importante, tras una pérdida grosera en el medio del campo, en un mal pase de Koke, que nadie persiguió, acababa con un pase al hueco de Swedberg a un Borja Iglesias que se sacaba de la chistera una vaselina al primer toque, que dejaba mirando a Oblak. Golazo.

Simeone metía en el campo a Molina, Almada, Vargas, Mendonza y a un Miguel Cubo que rozaba el empate con un disparo cruzado, en el 74’. Tiene cosas el canterano, rojiblanco desde niño, al que los responsables de la cantera colchonera ven con un gran potencial. Apenas tiene 18 años. Hace unos días marcó en Mestalla. Este sábado estuvo a punto de cumplir otro sueño, marcar en el Metropolitano.

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